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Pieter Hugo, Judges, Botswana, 2005.Vía http://www.stevenson.info/exhibitions/hugo/judges3.htm

 Judges, Botswana, Pieter Hugo, 2005. Vía: Stevenson Gallery

Abogados y jueces de Ghana y Botsuana en la mirada de un fotógrafo sudafricano.

 

A veces las imágenes viajan por la mente de modos inesperados: las fotos de Pieter Hugo volvieron a mi memoria a bordo de un barco.

En octubre del año pasado, se inició un conflicto internacional -de orden económico y político- protagonizado por Ghana y Argentina. La justicia ghanesa, respondiendo a un pedido de embargo proveniente de fondos buitre, resolvió retener a la Fragata Libertad -un buque escuela perteneciente a la Armada Argentina que se encontraba en el puerto de Tema-. Frente a esta situación, el gobierno argentino impulsó un reclamo ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar que, finalmente, ordenó al país africano la “inmediata liberación” del barco.

Durante los tres meses que duró el episodio, los medios locales realizaron una amplia cobertura de la instancia judicial, ocurrida en Hamburgo. Las noticias, como siempre, iban acompañadas de fotos ilustrativas. Al observar estas imágenes, algo resultaba llamativo: los representantes legales de Ghana vestían largas togas negras y pelucas blancas con rizos, al estilo de los juristas ingleses.

La representante argentina,Susana Ruiz Cerutti y su par ghanés, Ebenezer Appreku. Foto AFP vía http://www.clarin.com/politica/Ordenan-Fragata-prepara-operativo-retorno_0_829717090.html

La representante argentina, Susana Ruiz Cerutti y su par ghanés, Ebenezer Appreku en el Tribunal Internacional del Derecho del Mar. Foto: AFP. Vía: Clarín

 

Es comprensible que los abogados ghaneses utilicen este tipo de vestimentas: la actual República de Ghana fue parte de las colonias británicas y, aún hoy, es miembro del llamado “Commonwealth”. La respuesta lógica es que, el uso de estas prendas, se corresponde a un protocolo y a una tradición ya instituida. Sin embargo, esta explicación, no clausura el proceso de decodificación de la imagen. ¿Qué es aquello que produce extrañeza, en las fotos del juicio ocurrido en Hamburgo?

Roland Barthes decía que el punctum de una fotografía es ese detalle, ese “objeto parcial” de la imagen, que nos punza y nos atrae. Cuando miro estas fotos de los representantes legales en la Corte Internacional, lo que siempre termina captando mi atención, es esa línea de desacople que se produce entre la cabellera postiza blanca y el cuerpo que la porta. El punctum, entonces, no está en las pelucas ni en los cuerpos; está en los desfasajes que hay entre ellos.

Ghana y Argentina son países con múltiples y profundas diferencias, pero con un denominador común: alguna vez, durante más o menos tiempo, sus territorios fueron colonizados por potencias europeas. Las consecuencias políticas y económicas de esa historia son, también, parte de un presente compartido. En los mundos simbólicos de ambas repúblicas, se cuelan marcas visibles de aquel pasado colonial y el poder, se sabe, también está conformado por símbolos.

De identidades, símbolos y poder trata la obra artística de Pieter Hugo; recordé sus fotos mirando las imágenes del juicio en Hamburgo.

El fotógrafo que registra matices culturales

Pieter Hugo es sudafricano, nació en el año 1976 y, actualmente, vive en Ciudad del Cabo. Es uno de los representantes -junto a Mikhael Subotzky y Guy Tillim- de lo que actualmente se conoce como la “nueva fotografía africana”. Se inició como fotógrafo de prensa pero, al poco tiempo, sus intereses fueron desplazándose hacia la producción artística. Su obra se ha expuesto en todos los continentes y ha obtenido múltiples reconocimientos y premios.

Las fotografías que conforman las series “Judges, Botswana” y “Barristers and Solicitors of the Supreme Court of Ghana”, fueron realizadas durante el año 2005. Como sus nombres ascéticamente indican, ambas obras están compuestas por retratos de abogados y jueces africanos, vistiendo los atuendos con los que ejercen sus funciones en los tribunales.

Pieter Hugo, Judges, Botswana, 2005. Vía http://www.stevenson.info/exhibitions/hugo/judges.htm

Judges, Botswana, Pieter Hugo, 2005. Vía: Stevenson Gallery

 

“Lo que me produce desasosiego son las paradojas, quizás esto sea una consecuencia de haber crecido en Sudáfrica; en este continente no escasean las situaciones paradojales”[i], respondió el fotógrafo, cuando le preguntaron acerca del lugar donde ha desarrollado su obra. Las tensiones entre las complejas configuraciones culturales del continente africano constituyen, sin duda, la escena que Hugo decide fotografiar.

En las series fotográficas de los abogados y jueces, el contrasentido entre los cuerpos y sus vestimentas, se manifiesta en tres niveles en tensión: el primer nivel es temporal -las fotos son actuales, pero los atuendos refieren a un pasado remoto-; el segundo nivel es espacial -los retratados están en África, pero los atuendos aluden a climas y geografías distantes-; el tercer nivel es del orden de lo simbólico -los cuerpos de piel negra están cubiertos por símbolos que, por un lado, los invisten de poder; pero por otro, remiten a un sometimiento-. Los signos, se sabe, son inestables y polisémicos: a partir de un mismo significante se pueden disparar múltiples significados; Hugo construye sus paradojas en las movedizas relaciones entre significantes y significados.

Una paradoja, en un sentido más específico, es una “figura retórica”, es decir, un recurso en la utilización del lenguaje que sirve para enfatizar a una idea. La provocación al sentido común, por medio de la contradicción, es el núcleo de una poética que se manifiesta en las elecciones formales, procedimentales y técnicas que realiza Hugo.

Uno tras otro, los retratos repiten la misma estructura organizativa en el encuadre: los sujetos fotografiados, en riguroso plano medio, siempre ocupan el centro de la composición; el cuerpo a veces está a tres cuartos, otras de frente al plano focal, pero la mirada de los retratados siempre se dirige hacia la cámara, interpelando al espectador.

Hay algo desafiante en el modo de fotografiar a estos abogados y jueces: no hay ornamentos ni atenuantes. Las tensiones entre los cuerpos y sus vestimentas, se potencian por medio de una operación de descontextualización de los retratados: el fondo negro, que se repite en las dos series, despoja a los sujetos de su entorno, acentuando la rigidez que imponen los trajes a los cuerpos. Hugo no recurre a los artificios del retratista: ilumina casi frontalmente -pareciera que con sólo dos fuentes-; la nitidez es total, todo se ve, todo está en foco. Las elecciones formales de estos retratos, son semejantes a las opciones formales de cualquier fotografía cuya función es descriptiva -como lo es la foto del pasaporte, o la que realiza el biólogo cuando registra un organismo que investiga-. La transgresión a la función descriptiva, se produce en el momento de la exhibición final de las fotografías: Hugo imprime copias en gran formato, en esa operación de ampliación de la escala original, se desprenden nuevos sentidos que subvierten lo meramente descriptivo.

Pieter Hugo, Barristers and Solicitors of the Supreme Court of Ghana, 2005. Vía http://www.stevenson.info/exhibitions/hugo/barristers.htm

Barristers and Solicitors of the Supreme Court of Ghana, Pieter Hugo, 2005. Vía: Stevenson Gallery

 

Pieter Hugo no es un cazador de la fugacidad, no pertenece a la tradición de los fotógrafos del instante -quizás por esta razón abandonó la fotografía de prensa tempranamente-. En su obra, el tiempo es una materia a construir con el retratado y, las elecciones técnicas, están supeditadas a esta cuestión procedimental. Él lo explica así:

Desde muy temprano, me di cuenta que trabajar en África, como persona blanca, no me proporcionaba el estatus de alguien que tenía que ver con esta realidad. Muchas veces me he sentido fuera de lugar; también percibía que estaba siendo observado críticamente por las personas que yo fotografiaba. Decidí entonces empezar a trabajar con formatos medios y grandes -lo que es menos cómodo para hacer mis fotos- pero, esta opción técnica, exigía una negociación consentida y un diálogo con la persona que estaba siendo fotografiada (…) El proceso de obtener el permiso de los individuos, antes de fotografiarlos, constituye uno de los aspectos más importantes de lo que hago.

En la solidez técnica de Hugo, se transluce una cuestión conceptual, que tiene que ver con el deseo de representar situaciones complejas -ya sea en lo temático o en lo técnico-. El soporte fotográfico no tiene capacidad infinita de registrar contrastes; es decir, ante una situación en la que coexisten luces y sombras extremas, la película no puede registrar detalles en todas las zonas; alguna de ellas quedará perjudicada, aunque sea un poco, en la reproducción. Es cierto que Hugo trabaja con negativos de gran formato -lo que hace que la situación sea menos crítica- pero, aun cuando posea un sofisticado oficio y equipamiento, todo fotógrafo, siempre sacrifica algo de la imagen cuando decide la cantidad de luz que dejará pasar por el obturador. Éste, es uno de los dilemas previos a presionar el disparador. ¿Qué resignar? ¿Las luces o las sombras? En las copias impresas de “Judges, Botswana” y “Barristers and Solicitors of the Supreme Court of Ghana” se puede observar que, con estricto control técnico, Hugo logró representar con profundidad y detalle un amplio espectro de tonalidades, que incluyen un extremo y otro de luminosidad.

“Cómo vivir juntos”

La primera vez que vi las fotos de los jueces y abogados africanos fue en la Bienal de São Paulo del año 2006: para acceder a las obras de Hugo había que subir hasta el tercer piso del predio diseñado por Oscar Niemeyer y, a un costado de la rampa de acceso, aparecían los desconcertantes retratos africanos. En ese mar de información inabarcable que es una Bienal, las fotografías de Pieter Hugo aparecían como una referencia ineludible.

La obra de Pieter Hugo en la 27° Bienal de São Paulo [foto: Consuelo Moisset]

La obra de Pieter Hugo en la 27° Bienal de São Paulo, 2006. Foto: Consuelo Moisset

 

El diseño curatorial de la 27° Bienal de São Paulo, estuvo a cargo de Lisette Lagnado y, su propuesta, se basó en un texto de Roland Barthes llamado “Cómo vivir juntos”. El semiólogo francés recorre en estas notas, distintos modos de convivencia y, analiza, las dificultades que el deseo -y la necesidad- del vivir juntos conlleva. En estos apuntes se revelan una serie de obsesiones recurrentes en el pensamiento de Barthes: la contradicción, la aporía y la paradoja, van hilvanando las posibles respuestas al interrogante planteado.

El problema de “cómo vivir juntos”, en una trama cultural siempre en tensión -que se expresa en lo micro y lo macro de la vida social-, fue la cuestión que aglutinó todas las obras presentadas en aquella muestra de arte. El planteo curatorial fue tan radical que, por primera vez en la historia de la Bienal paulista, se suspendieron los envíos nacionales. Gilberto Gil, que por aquel entonces era ministro de Cultura de Brasil, declaró al respecto que, en un mundo globalizado, “el arte atraviesa las fronteras para proponer una lectura crítica de los acontecimientos contemporáneos”[i].

Al comenzar este texto, describí la extrañeza que me causaron unas fotografías de prensa que ilustraban la confrontación entre dos países en una corte internacional. Hace pocos días, aquel barco -objeto de la disputa entre Ghana y Argentina-, arribó a las costas argentinas. El episodio concluyó con el fallo de un tribunal que sesiona en Hamburgo. ¿Por qué estos sucesos trajeron a mi memoria las fotografías de Pieter Hugo? Porque sus imágenes nos “punzan” (el término es barthesiano) para que recordemos que, los conflictos del “vivir juntos”, no se tratan sólo de cuestiones económicas y políticas; estos están atravesados, también, por sutiles cuestiones simbólicas.

Consuelo Moisset | 12 de enero de 2013 | Córdoba | Argentina

[i] Todas las citas de Pieter Hugo que aparecen en este texto fueron extraídas de la entrevista que Zayd Minty le realizó para la publicación 27º Bienal de São Paulo: Como viver junto: Guia  (2006) Editores: Lissete Lagnado y Adriano Pedrosa. Fundaçao Bienal, Sao Paulo. La cita de Gilberto Gil está en el prólogo de esta publicación. [Las traducciones son de la autora]
 
 [Dedicado a Inés Moisset, por la foto del juicio en Hamburgo y las charlas nocturnas]

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 2.5 Argentina.

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14 pensamientos en “Pieter Hugo y la paradoja

  1. Creo que es una entrada muy interesante. Me permito rebloguearla en mi blog (con tu permiso, por supuesto). Toda la reflexión que haces sobre esas “sutiles cuestiones simbólicas” que están en lo más profundo no sólo de estas imágenes sino de otros muchos trabajos resultan muy estimulantes. Es un verdadero placer leer textos como éste: felicidades.

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